Dolarización, dinero electrónico y confianza

Autor: Eco. Manuel Morejón Jácome

Un tema muy en boga en estos días es el del dinero electrónico (DE), con la abundancia de opiniones diversas que el debate en redes implica. En nuestra sociedad es notorio que somos partidarios de, en primer lugar, escoger un bando para luego buscar argumentos que sustenten dicha elección. Este hábito dificulta el análisis objetivo y no polarizado.

Antes de entrar al tema del DE, cabe hacer un ejercicio de memoria de lo que significó, y significa aún, para los ecuatorianos la dolarización, más allá de los datos estadísticos. La adopción de esta moneda, el dólar estadounidense, fue el mecanismo utilizado para separar el poder político de la política monetaria. La falta de independencia entre Carondelet y el Banco Central del Ecuador (BCE) fue uno de los causantes de la espiral inflacionaria que vivimos los ecuatorianos a finales de la década del noventa. La dolarización significó detener este proceso quitando al BCE, y por ende al gobierno de turno, la potestad de emitir dinero con el cual cubrir sus déficits fiscales convirtiéndose en un valor para nuestra memoria colectiva dada la relativa estabilidad que sobrevino al sistema una vez implementada la nueva moneda. Es comprensible el apego que los ecuatorianos sentimos por la dolarización, y su significado, aunque se deba resaltar que el problema nunca fue la moneda propia, sino el manejo irresponsable de la política monetaria.

Ahora bien, el DE no es una novedad. El circulante en una economía no es creado solo por su Banco Central sino también por los bancos privados. En todo el mundo la banca presta dinero por sobre la totalidad de los depósitos que custodia, manteniendo reservas prudentes sobre los préstamos que otorga. Este sistema se conoce como de encaje fraccionario y es el que determina la masa monetaria en una economía. Un banco, cuando concede un préstamo, no entrega efectivo, sino que acredita la cuenta del beneficiario creando dinero que antes no existía físicamente. Entonces, en nuestro sistema financiero ya existe dinero no respaldado en su totalidad con dólares.

¿Cuál es el temor que se tiene, entonces, con el dinero electrónico? No es la emisión sin respaldo en dólares porque es la manera normal en que opera el sector bancario, como hemos visto, y si se hace técnicamente los riesgos disminuyen significativamente. El temor es devolver al BCE la capacidad de incrementar el circulante en la economía a través de la emisión de DE sin reservas prudentes. Es un temor latente, aunque el Gobierno haya manifestado que el 100% del DE contará con respaldo en dólares.

Al final considero que es un tema de confianza. Esa misma confianza que el público entrega a los bancos privados y que tuvo que ser reconstruida luego de los malos manejos ocurridos en la misma década de los noventa y que contribuyeron también en el colapso de la economía. El DE no es un mal medio de pagos en sí mismo, pero es necesario un exorcismo sobre aquellos fantasmas que aún hoy forman parte del imaginario social de los ecuatorianos. ¿Tendrá el Gobierno Central la sensibilidad para llevar a cabo esta tarea?

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