ECUADOR Y LOS PARAÍSOS FISCALES

Autor: PhD (c) Miguel Angel Saltos, Abg.

En los últimos años los mercados financieros internacionales fueron motivo de muchos cuestionamientos por parte de la sociedad por su directa vinculación con los causantes de la crisis financiera mundial que estalló en el año 2010 con el escándalo de las burbujas inmobiliarias y las operaciones bursátiles respaldadas en instrumentos de poca solvencia. En todo este escándalo estuvieron involucrados varios paraísos fiscales por haber sido los lugares donde se refugiaron capitales captados por parte de algunos bancos que quebraron y otros que lograron resistir gracias a la ayuda de gobiernos y entidades regionales.

En nuestro país han sido evidentes los esfuerzos que ha venido haciendo la administración tributaria para combatir el uso de empresas en paraísos fiscales, esto ha sido uno de los motivos para haberse producido algunas reformas tributarias desde el año 2007. Se han establecido medidas para evitar la evasión y elusión tributaria, para comprometer la participación del contribuyente como corresponsable en el desarrollo del país, se ha fortalecido los trabajos de determinación y recaudación del Impuesto a la Renta, Impuesto al Valor Agregado e Impuesto a los Consumos Especiales, demostrado en el incremento de la recaudación en los períodos 2007 a 2015.

Sin embargo, de todo lo avanzado en este proceso han estado presente como un fantasma aquellas transacciones vinculadas con paraísos fiscales, lo que ha significado para la administración tributaria ecuatoriana un verdadero reto para transparentar la verdad de estas operaciones y recaudar lo que por justicia le corresponde. La utilización de los paraísos fiscales son una real amenaza no solo para nuestro país sino para todas las naciones, pues afecta directamente las recaudaciones y esto tiene una consecuencia directa en el ciudadano común que se ve privado de bienes y servicios públicos de óptima calidad.

Para la comprensión de este tema para nuestros estimados lectores que quieren entender de mejor manera qué son los paraísos fiscales, debemos indicar que son Estados con escasos o nulos sistemas impositivos para inversiones extranjeras, estos tienen muchas características en común: territorios de poca extensión territorial, en algunos casos con limitados recursos naturales para ser explotados, poca población, legislación flexible para las empresas que lleven sus capitales a esas jurisdicciones.

Estas jurisdicciones en materia tributaria dan una preferencia a los impuestos indirectos que gravan al consumo, a las ventas, así como a los impuestos de sus gobiernos seccionales. La ausencia o casi incipiente gravamen a las ganancias, a las donaciones y a las herencias es el común denominador de estos territorios. Es decir, en estos lugares las sociedades que reportan utilidades y cuyos accionistas se encuentran fuera de estos territorios, el pago de estos dividendos no gravaría Impuesto a la Renta.

Constituir sociedades mercantiles en estos paraísos fiscales es simple y rápido, razón por la cual en algunos de estos estados hay más compañías que habitantes, como ejemplo de esto mencionamos el caso de la Isla de Sark, que a finales de la década de los años noventa, con una población menor a 1.000 habitantes eran representantes legales de más de 15.000 sociedades, siendo uno de sus habitantes director de más de 2.400 empresas extranjeras[1]. Esto es un reflejo de la permisividad que tienen estos países para promover la formación de empresas fantasmas o de papel, que se las crean con el único objetivo de fingir operaciones de ventas de servicios, generando un supuesto costo para las empresas domiciliadas en países de regular tributación, consiguiendo éstas últimas un gasto deducible en sus declaraciones de Impuesto a la Renta. Pero, la desagradable sorpresa es que tanto la sociedad prestadora del servicio, domiciliada en un paraíso fiscal, como la empresa que percibe el supuesto servicio, domiciliada en algún país de regular tributación, sus socios o accionistas son los mismos.

Otro rasgo común en estos países es el notable desarrollo de la industria de servicios financieros, con tecnología de punta, con costos financieros muy bajos y con el ofrecimiento de todas las seguridades para mantener la reserva de la identidad de sus clientes, propiciando de esta forma las transacciones virtuales donde se mueven millones de dólares todos los días en cada uno de estos paraísos fiscales y todo esto en tiempo real.

El Estado ecuatoriano tiene la imperiosa necesidad de seguir ingeniándose mecanismos legales para encausar la conducta de ciertos contribuyentes que a toda costa buscan defraudar a la administración tributaria. En esta situación, nosotros debemos ser conscientes de quiénes son los que se oponen a estas medidas y cuestionarnos el por qué lo hacen.

[1] HERNÁNDEZ VIGUERAS, JUAN: LOS PARAISOS FISCALES; Akal, Año 2005, pág. 50

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